
Estudios recientes realizados por el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) lograron explicar por qué la estructura genética y el metabolismo cerebral hacen que los hombres portadores de un gen no puedan controlar su comportamiento. Frente al peligro, el ser humano reacciona de dos maneras: huyendo o agrediendo. Que una persona sea más miedosa o agresiva que otra depende de mecanismos de control cuyos centros fisiológicos se encuentran en el cerebro. Más exactamente en la conexión entre la amígdala y el cingulum, el centro que analiza si las emociones son justificadas, y que, si es necesario, las reprime. En personas violentas y temerosas esta conexión es más débil. Además, en personas agresivas, también es más débil la conexión de la amígdala con el córtex prefrontal, el centro de la adaptación social y el juicio moral.
servido por yoliver
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